Ambiente festivo de la Feria de Abril de Sevilla

La Feria de Abril de Sevilla: todo lo que necesitas saber

La fiesta más esperada del calendario sevillano

Si la Semana Santa es la expresión más solemne del alma sevillana, la Feria de Abril es su contrapunto festivo, la explosión de color, música y alegría que cada primavera transforma la ciudad en el mayor espectáculo de fiesta popular de España. Durante seis días —de lunes a sábado, dos semanas después del Domingo de Resurrección—, el recinto ferial de Los Remedios se convierte en una ciudad efímera de casetas, farolillos y música donde Sevilla celebra la vida como solo ella sabe hacerlo.

Orígenes de la Feria: de mercado de ganado a fiesta universal

La Feria de Abril nació en 1847 como un modesto mercado de ganado impulsado por dos concejales del Ayuntamiento: el vasco José María de Ybarra y el catalán Narciso Bonaplata. Aquel primer año, la feria se instaló en el Prado de San Sebastián con apenas diecinueve casetas de lona donde los tratantes de ganado cerraban sus negocios.

Lo que nadie podía imaginar es que aquel mercado ganadero se convertiría en pocas décadas en la fiesta más importante de Sevilla. Los negocios dieron paso a las reuniones sociales, las casetas de lona se transformaron en elaboradas construcciones de madera y tela, y el recinto fue creciendo hasta alcanzar las dimensiones actuales: más de mil casetas repartidas en quince calles que llevan nombres de toreros ilustres.

En 1973, la Feria se trasladó del Prado de San Sebastián al recinto de Los Remedios, en la margen derecha del Guadalquivir, donde dispone de un espacio mucho más amplio que permite albergar a los cientos de miles de personas que la visitan cada año.

La portada: la puerta de entrada al sueño

Cada año, la Feria de Abril estrena una nueva portada monumental que marca la entrada principal al recinto. Diseñada por arquitectos e iluminada con miles de bombillas, la portada es el primer impacto visual que recibe el visitante y suele reproducir edificios emblemáticos de Sevilla o crear composiciones artísticas originales.

La inauguración de la Feria tiene lugar el lunes a medianoche con el «alumbrao», el momento en que se encienden simultáneamente todas las luces de la portada y del recinto. Es un instante mágico que marca el inicio oficial de la fiesta y que congrega a miles de sevillanos impacientes por dar la bienvenida a su semana grande.

Las casetas: el corazón social de la Feria

Las casetas son el alma de la Feria de Abril. Estas construcciones temporales, decoradas con farolillos, banderines y fotografías, son el espacio donde se come, se bebe, se canta y se baila durante los seis días de fiesta. Cada caseta pertenece a una familia, un grupo de amigos, una empresa, una hermandad o una asociación, y funciona como un pequeño salón privado donde se recibe a los invitados.

Este carácter privado de las casetas es uno de los aspectos más controvertidos de la Feria, ya que la mayoría no son de acceso libre. Sin embargo, la generosidad sevillana hace que con frecuencia un conocido, un amigo de un amigo o simplemente una sonrisa simpática sean suficientes para conseguir una invitación. Las casetas municipales y las de algunos partidos políticos y sindicatos son de acceso público y permiten a cualquier persona disfrutar del ambiente ferial.

Dentro de las casetas, el protocolo es sencillo pero importante: se ofrece y se acepta una copa —normalmente rebujito, la mezcla de manzanilla con gaseosa que es la bebida oficial de la Feria—, se conversa, se disfruta de las delicias del tapeo sevillano —pescaíto frito, jamón, tortilla— y, cuando suena la música, se baila sevillanas. Todo ello en un ambiente de cordialidad y buen humor que es la esencia misma de la Feria.

El traje de flamenca: arte y tradición en cada volante

Uno de los aspectos más vistosos de la Feria es la indumentaria. El traje de flamenca, con sus volantes, sus lunares y sus complementos —flores, mantones, pendientes—, es mucho más que un disfraz: es una pieza de artesanía textil con sus propias reglas de estilo que cambian cada temporada.

La industria del traje de flamenca mueve millones de euros cada año en Sevilla y genera un ecosistema de diseñadores, modistas, complementeros y floristas que trabajan durante meses para que cada mujer —y cada vez más hombres, con el traje corto— luzca impecable durante la Feria. Los desfiles de moda flamenca, como SIMOF (Salón Internacional de Moda Flamenca), marcan las tendencias de cada temporada y se han convertido en eventos de referencia en el mundo de la moda.

No hay obligación de vestir de flamenca para ir a la Feria, pero hacerlo es sumarse a una tradición que transforma la ciudad entera en una pasarela al aire libre. Ver las calles de Sevilla llenas de flamencas camino del recinto ferial es uno de los espectáculos más bellos y singulares que ofrece la primavera española.

El paseo de caballos y los coches de caballos

El paseo de caballos es la otra gran tradición de la Feria de Abril. Cada mediodía, las calles del recinto se llenan de jinetes y amazonas a caballo y de elegantes coches de caballos —enganches— que recorren el real a paso lento, exhibiendo sus mejores galas y sus monturas más lucidas.

Esta tradición conecta directamente con los orígenes ganaderos de la Feria y mantiene vivo el vínculo entre Sevilla y el mundo ecuestre. Los concursos de enganches, donde se juzgan la calidad de los caballos, la elegancia de los arneses y la habilidad de los cocheros, son uno de los acontecimientos más importantes del calendario ecuestre español.

Las sevillanas: el baile que une a una ciudad

Las sevillanas son el baile por excelencia de la Feria de Abril. Este baile en pareja, estructurado en cuatro coplas con sus correspondientes pasadas, vueltas y remate, es una de las pocas danzas populares españolas que se mantiene plenamente viva y que bailan personas de todas las edades y condiciones sociales.

Aprender a bailar sevillanas es casi un rito de paso en Sevilla. Desde enero, las academias de baile se llenan de alumnos que quieren estar a punto para la Feria, y en los meses previos no es raro escuchar música de sevillanas saliendo de portales, patios y locales comerciales donde los ensayos se prolongan hasta bien entrada la noche.

En la Feria, las sevillanas suenan en todas las casetas y el baile se convierte en un lenguaje compartido que une a desconocidos y refuerza lazos entre amigos y familias. No importa el nivel técnico: lo que importa es el duende, la gracia y las ganas de pasarlo bien.

Consejos prácticos para la Feria de Abril

Si vas a vivir tu primera Feria de Abril, prepárate para una experiencia intensa. El calzado cómodo es fundamental —se camina muchísimo—, la protección solar no es opcional y la hidratación es clave, especialmente si el rebujito empieza a correr con generosidad.

Los mejores días para ir son el martes y el miércoles, cuando el ambiente es festivo pero manejable. El jueves —la «noche del pescaíto»— y el viernes son las jornadas más concurridas y animadas. El sábado es el día familiar por excelencia, con muchos niños vestidos de flamenca que son el público más fotogénico de la Feria.

El transporte público es la mejor opción para llegar al recinto, ya que el aparcamiento es escaso y caro. Y si no tienes caseta propia ni invitación, no te preocupes: las casetas públicas y el ambiente de las calles del recinto son suficientes para disfrutar de una experiencia inolvidable.