Sevilla antes de ser Sevilla: la herencia romana
Mucho antes de que los almohades levantaran la Giralda o los cristianos edificaran la catedral más grande del mundo, estas tierras junto al Guadalquivir ya eran un centro de poder y cultura. La presencia romana en la actual provincia de Sevilla fue intensa y prolongada, y dejó un legado monumental que incluye una de las ciudades romanas mejor conservadas de la Península Ibérica: Itálica. Pero los tesoros romanos de Sevilla no se agotan en Itálica: las huellas del Imperio están presentes en todo el territorio, a veces bajo nuestros pies sin que lo sepamos.
Itálica: la ciudad de los emperadores
Itálica, situada a apenas ocho kilómetros del centro de Sevilla en el actual municipio de Santiponce, fue la primera ciudad romana fundada en Hispania. Establecida en el año 206 a.C. por el general Publio Cornelio Escipión para acoger a los soldados heridos en la batalla de Ilipa contra los cartagineses, Itálica fue creciendo hasta convertirse en una de las ciudades más importantes de la Bética.
Pero lo que hace verdaderamente excepcional a Itálica es que fue la cuna de dos emperadores romanos: Trajano y Adriano. Bajo el gobierno de este último, que sentía un especial apego por su ciudad natal, Itálica experimentó una ampliación monumental que la dotó de edificios públicos de una grandiosidad extraordinaria.
El anfiteatro: el coloso de la Bética
El anfiteatro de Itálica es, sin duda, la pieza más impresionante del conjunto arqueológico. Con una capacidad para 25.000 espectadores, fue uno de los más grandes del Imperio Romano, solo superado por el Coliseo de Roma y el anfiteatro de Capua. Sus dimensiones colosales —160 metros de eje mayor por 137 de eje menor— dan idea de la importancia que alcanzó la ciudad en su momento de máximo esplendor.
Pasear por la arena del anfiteatro, donde gladiadores y fieras se enfrentaron ante un público enfervorecido hace casi dos mil años, es una experiencia que transporta. La fosa central, donde se almacenaban las jaulas de los animales y la maquinaria escénica, es perfectamente visible y permite imaginar la complejidad logística que requería organizar los espectáculos.
El estado de conservación del anfiteatro, aunque parcial, permite apreciar la estructura de las gradas, los vomitorios —las salidas por las que los espectadores accedían a sus asientos— y los corredores de servicio con una claridad que resulta didáctica.
Las casas romanas: lujo y mosaicos
La zona residencial de Itálica revela el nivel de vida que disfrutaban las élites de la ciudad. Las casas señoriales, organizadas en torno a patios columnados, contaban con sistemas de calefacción por hipocausto, baños privados y una decoración que incluye algunos de los mosaicos más espectaculares de la Hispania romana.
La Casa de los Pájaros debe su nombre al magnífico mosaico que decoraba una de sus estancias, con representaciones de aves de una delicadeza y un realismo asombrosos. La Casa del Planetario contiene un mosaico circular que representa los siete planetas conocidos en la antigüedad, cada uno asociado a una divinidad, en una composición de gran elegancia.
La Casa de Neptuno, con su mosaico dedicado al dios del mar rodeado de criaturas marinas, y la Casa de Hylas, con escenas mitológicas de gran expresividad, completan un conjunto de pavimentos musivos que convierte a Itálica en uno de los mejores lugares de España para admirar el arte del mosaico romano.
Las termas y los edificios públicos
Itálica contaba con un complejo termal de grandes dimensiones que refleja la importancia del baño en la cultura romana. Las termas mayores, con sus salas de agua caliente, templada y fría, sus vestuarios y sus zonas de ejercicio, ofrecen una visión completa de lo que significaba el ritual del baño para los ciudadanos romanos.
El traianeum, templo dedicado al culto del emperador Trajano divinizado, fue descubierto en excavaciones relativamente recientes y está siendo objeto de un proceso de investigación que está revelando la monumentalidad de un edificio que rivalizaba con los grandes templos de Roma.
El Antiquarium de Sevilla: Roma bajo Las Setas
En pleno centro de Sevilla, bajo la estructura del Metropol Parasol —Las Setas—, el Antiquarium ofrece un viaje inesperado al pasado romano de la ciudad. Este museo subterráneo exhibe los restos arqueológicos descubiertos durante la construcción de Las Setas, incluyendo una factoría de salazones romana, mosaicos de una domus del siglo II y restos de estructuras almohades.
La experiencia de descender bajo la plaza de la Encarnación y encontrarse con pavimentos, muros y objetos de hace dos mil años resulta sorprendente y conmovedora. El Antiquarium demuestra que Sevilla es, literalmente, una ciudad construida sobre otra ciudad, y que cada excavación puede revelar capas de historia insospechadas, alimentando las muchas leyendas y misterios que envuelven a Sevilla.
Otros vestigios romanos en la provincia
La provincia de Sevilla conserva otros yacimientos romanos de interés que complementan la visita a Itálica. Carmona, a apenas treinta kilómetros de la capital, posee una necrópolis romana tallada en la roca que incluye tumbas monumentales como el Tumba de Servilia y la Tumba del Elefante, de una originalidad y un estado de conservación excepcionales.
Munigua, en la sierra norte de Sevilla, conserva los restos de un santuario terrazado de influencia helenística que constituye un unicum en la arquitectura romana de la Península Ibérica. Aunque menos conocido que Itálica, Munigua merece una visita por la singularidad de sus restos y por la belleza del paisaje natural que los rodea.
Cómo visitar Itálica desde Sevilla
Itálica es extremadamente accesible desde Sevilla. El autobús interurbano que conecta la ciudad con Santiponce tarda apenas veinte minutos y tiene frecuencia regular. También es posible llegar en bicicleta a través de un carril bici que conecta Sevilla con Santiponce —una de las muchas rutas ciclistas que ofrece la ciudad—, una opción especialmente atractiva en primavera y otoño.
La visita al conjunto arqueológico requiere entre una hora y media y dos horas para recorrer con calma el anfiteatro, las casas y las calles de la ciudad romana. Es recomendable llevar agua, protección solar y calzado cómodo, especialmente en verano, cuando el calor puede ser intenso y no hay apenas sombra en el recinto.
La entrada al conjunto arqueológico es gratuita para ciudadanos de la Unión Europea, lo que elimina cualquier barrera económica para disfrutar de uno de los yacimientos romanos más importantes de España.






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