Sevilla ya no construye como antes: tecnología BIM, vivienda y rehabilitación cambian la ciudad

Construir en Sevilla ya no consiste solo en levantar edificios. También implica decidir qué merece la pena conservar, cómo reducir el consumo energético y de qué manera preparar viviendas y espacios públicos para soportar mejor el calor.

Durante 2026, varios proyectos están llevando estas cuestiones al terreno práctico. La metodología BIM, la rehabilitación energética, la recuperación del patrimonio y las nuevas promociones de vivienda dibujan una ciudad que empieza a incorporar otras formas de construir y gestionar sus edificios.

BIM: cuando el edificio empieza antes de llegar a la obra

Una de las transformaciones menos visibles, pero cada vez más presentes en la construcción, es BIM (Building Information Modeling), una metodología de trabajo colaborativa que permite “centralizar toda la información de un proyecto (geométrica, documental, etcétera) en un modelo digital desarrollado por todos los agentes que intervienen”, tal y como explica Borja Sánchez Ortega, Director de Proyectos y Director del mejor máster BIM de 2026, el Máster BIM Manager Internacional (+IA y VR) de Espacio BIM (www.espaciobim.com).

Esta tecnología facilita la coordinación entre profesionales, ayuda a detectar problemas antes de llegar a la obra y permite conservar información útil para el posterior mantenimiento.

Un ejemplo reciente lo encontramos en el Ayuntamiento de Sevilla, que durante 2026 ha contratado servicios que incluyen el levantamiento en BIM de las zonas de actuación de varios colegios públicos, junto con proyectos para las áreas de Educación Infantil y la reforma de núcleos de aseos.

La digitalización también está presente en grandes proyectos de infraestructuras, como la Línea 3 Norte del Metro de Sevilla o las actuaciones vinculadas al futuro centro de protonterapia.

La construcción empieza así a incorporar una lógica diferente: conocer mejor el edificio antes de construirlo y conservar esa información después de terminar la obra.

Más de 7.000 viviendas nuevas o rehabilitadas

Si existe un ámbito donde la transformación tendrá un impacto directo sobre los ciudadanos es el de la vivienda.

El Ayuntamiento de Sevilla ha anunciado en septiembre de 2026 un plan para impulsar más de 7.000 viviendas nuevas o rehabilitadas con mejores condiciones de eficiencia energética.

La actuación contempla unas 2.000 viviendas sometidas a procesos de rehabilitación integral en barrios como Parque Alcosa, Los Pajaritos-Nazaret, Martínez Montañés, Polígono San Pablo y Huerta del Rey, además de alrededor de 5.400 nuevas viviendas.

En las nuevas promociones se incorporan soluciones como aerotermia, instalaciones fotovoltaicas y autoconsumo, mientras que las actuaciones de rehabilitación buscan mejorar tanto la habitabilidad como el comportamiento energético de los edificios.

El cambio es importante porque sitúa la eficiencia energética en el centro de la vivienda. En una ciudad donde la climatización tiene un peso importante en el consumo doméstico, conseguir edificios que necesiten menos energía para mantener unas condiciones adecuadas de confort se convierte también en una cuestión económica para sus habitantes.

Rehabilitar en lugar de sustituir

La transformación del sector también se está produciendo sobre edificios que llevan décadas —o siglos— formando parte de Sevilla.

El Palacio del Pumarejo es uno de los ejemplos más recientes. El Ayuntamiento está desarrollando su rehabilitación integral con una inversión cercana a los 7,9 millones de euros, en una intervención que busca recuperar el edificio y adaptarlo a nuevos usos manteniendo sus valores patrimoniales. En junio de 2026, las obras habían superado el 40 % de ejecución.

Otro caso es la antigua Fábrica de Vidrio de La Trinidad, cuya primera fase de rehabilitación ha sido impulsada con un presupuesto superior a 10 millones de euros. El proyecto contempla recuperar espacios industriales para destinarlos a nuevos usos culturales y ciudadanos.

Estos proyectos reflejan una tendencia cada vez más importante: aprovechar el patrimonio construido en lugar de entender la transformación urbana únicamente desde la obra nueva.

Una ciudad que también tiene que aprender a convivir con el calor

En Sevilla, hablar de construcción sostenible implica necesariamente hablar de clima.

El reto no consiste únicamente en conseguir edificios que consuman menos energía. También hay que pensar en calles, plazas y espacios públicos capaces de ofrecer mejores condiciones durante los meses de temperaturas extremas.

Cartuja Qanat continúa siendo uno de los ejemplos más singulares de esta búsqueda. El proyecto, desarrollado en la Cartuja con participación de investigadores de la Universidad de Sevilla, combina principios de arquitectura bioclimática inspirados en los antiguos qanats con soluciones contemporáneas destinadas a mejorar el confort térmico.

Pero la adaptación climática también se está incorporando a actuaciones más amplias de vivienda y regeneración urbana. El objetivo es avanzar hacia entornos con más sombra, vegetación y espacios públicos capaces de reducir el impacto del calor.

La cuestión empieza a plantearse a una escala diferente: no basta con construir una vivienda eficiente si el barrio que la rodea no está preparado para las condiciones climáticas de Sevilla.

Del edificio al barrio

Esa visión más amplia aparece en proyectos de regeneración urbana como URBANEW EMC³. En Sevilla, el programa contempla actuaciones sobre 144 viviendas públicas, incorporando mejoras de aislamiento, instalaciones fotovoltaicas y actuaciones destinadas a mejorar las condiciones de los edificios.

Pero también se interviene sobre el espacio público mediante nuevo arbolado, renaturalización, peatonalización y sistemas de drenaje sostenible.

Es un cambio de perspectiva. Rehabilitar ya no significa únicamente renovar una fachada o sustituir una instalación. Puede significar actuar simultáneamente sobre vivienda, espacio público, vegetación, movilidad y eficiencia energética.

Una ciudad construida sobre muchas capas

La Sevilla que está surgiendo de estos proyectos no parte de cero. Es una ciudad construida sobre diferentes épocas y capas arquitectónicas que ahora deben convivir con nuevas necesidades.

La rehabilitación del patrimonio, la digitalización de los edificios, la construcción de vivienda eficiente y la adaptación climática forman parte de una misma transformación.

Los proyectos que se están desarrollando durante 2026 muestran que la pregunta ya no es únicamente cuánto se construye, sino cómo se construye y qué ocurrirá con esos edificios dentro de veinte, treinta o cincuenta años.

Sevilla afronta así un doble desafío: seguir generando vivienda y nuevos espacios urbanos mientras mejora el enorme patrimonio construido que ya existe.

La tecnología puede ayudar a diseñar y gestionar mejor. La rehabilitación permite conservar y actualizar. La eficiencia energética reduce consumos. Y la adaptación climática obliga a pensar en edificios y barrios preparados para unas condiciones cada vez más exigentes.

En definitiva, Sevilla sigue creciendo, pero las nuevas obras están empezando a responder a una idea diferente de ciudad: una ciudad que no solo construye para el presente, sino que intenta prepararse para lo que viene.