El arte de tapear en Sevilla
Sevilla y las tapas son inseparables. En pocas ciudades del mundo la cultura gastronómica callejera tiene la vitalidad, la variedad y la calidad que se encuentra en las barras y veladores sevillanos. Tapear en Sevilla no es simplemente comer: es un ritual social, una forma de vida que marca el ritmo de las tardes y las noches, una excusa perfecta para recorrer la ciudad bar a bar, probando un poquito aquí y otro poquito allá, siempre con buena compañía y una caña bien tirada.
El centro histórico: tapas entre monumentos
El casco antiguo de Sevilla concentra una densidad de bares de tapas que puede resultar abrumadora. La zona que rodea la Catedral y los Alcázares está, como es lógico, muy orientada al turismo, pero incluso aquí se pueden encontrar auténticas joyas si se sabe dónde buscar.
La calle Mateos Gago, que parte de la Giralda hacia el barrio de Santa Cruz, es una de las calles más populares para tapear, con una sucesión de bares que ofrecen desde tapas clásicas hasta propuestas más creativas. La Bodega Santa Cruz, conocida popularmente como Las Columnas, es una institución local donde las tapas se piden a grito limpio en una barra siempre abarrotada. Su especialidad son las montaditos y las tapas de chacina, servidos con una eficiencia que desafía al caos aparente del local.
En los alrededores de la plaza del Salvador se encuentran algunos de los bares más auténticos del centro. La costumbre sevillana de tomar la cerveza de pie en la plaza, con la iglesia del Salvador como telón de fondo, es un ritual imprescindible que se practica especialmente los jueves y viernes por la tarde.
El Arenal y la zona de la Maestranza
La zona que rodea la plaza de toros de la Maestranza y se extiende hasta el mercado del Arenal es un excelente territorio para tapear con calidad. Las calles Gamazo, Arfe y García de Vinuesa albergan bares con personalidad que combinan tradición e innovación.
Los restaurantes de esta zona suelen ofrecer tapas de pescaíto frito —chocos, puntillitas, cazón en adobo— que son un auténtico himno a la gastronomía gaditano-sevillana. Las frituras, preparadas con aceite de oliva a la temperatura justa, son ligeras y crujientes, muy alejadas de la idea que muchas personas tienen de la comida frita.
El mercado del Arenal es otro punto de interés gastronómico, con puestos que ofrecen productos frescos de calidad y algunos locales donde se pueden degustar tapas elaboradas con género del propio mercado.
Triana: sabor popular y tradición
Si Triana es el barrio más flamenco de Sevilla, también es uno de los más gastronómicos. El mercado de Triana, situado sobre los restos del castillo de San Jorge —antigua sede de la Inquisición—, es un lugar fascinante donde hacer la compra o disfrutar de unas tapas en los bares que rodean el recinto.
Las calles de Triana ofrecen una experiencia gastronómica más popular y menos turística que el centro histórico. Los bares de la calle San Jacinto, la plaza del Altozano y la calle Castilla sirven tapas generosas a precios que harían las delicias de cualquier bolsillo. El pescaíto frito y los guisos de cuchara son las estrellas de la cocina trianera, preparados con recetas que pasan de madres a hijas desde hace generaciones.
La calle Betis, con sus terrazas frente al río, es el lugar perfecto para disfrutar de una tapa al atardecer con las vistas más bonitas de la ciudad. Los precios son algo más elevados que en el interior del barrio, pero la experiencia compensa con creces.
La Alameda de Hércules: la Sevilla más alternativa
La Alameda de Hércules se ha convertido en las últimas décadas en el epicentro de la Sevilla más joven y creativa —donde también florece buena parte de la escena musical de la ciudad—, y su oferta gastronómica refleja esa identidad. Aquí conviven bares de tapas tradicionales con gastrobares, cervecerías artesanales, restaurantes veganos y propuestas de cocina fusión que serían impensables en la Sevilla de hace veinte años.
Las terrazas que rodean la plaza son el lugar de encuentro por excelencia de la vida social sevillana, especialmente los fines de semana. El ambiente es relajado y ecléctico, y la variedad de la oferta permite pasar de unas tapas clásicas de jamón y queso a un plato de ramen japonés sin moverse más de cincuenta metros.
Nervión y los barrios modernos
Fuera del casco histórico, barrios como Nervión, Los Remedios y la zona de la avenida de la Constitución, zonas que reflejan la calidad de vida que ofrece Sevilla, presentan opciones gastronómicas que complementan la oferta del centro. Nervión, con su orientación más comercial, concentra cadenas de restauración pero también bares de barrio donde los vecinos de toda la vida mantienen vivas las tradiciones culinarias sevillanas.
Los Remedios es especialmente interesante por sus bares de toda la vida, frecuentados por una clientela local que valora la calidad y la constancia por encima de las modas. La calle Virgen de Luján y los alrededores de la calle Asunción esconden tabernas donde el cocido, el menudo y los guisos de legumbres alcanzan cotas de excelencia.
Las tapas imprescindibles de Sevilla
Hay ciertas tapas que no puedes dejar de probar en Sevilla. El serranito —un montadito de lomo, jamón, pimiento verde y tomate en pan crujiente— es quizá la tapa más sevillana que existe. Las espinacas con garbanzos, herencia directa de la cocina conventual, son un clásico del recetario local que se sirve en prácticamente todos los bares de la ciudad.
La pringá, elaborada con las carnes del cocido —chorizo, morcilla, tocino, carne de cerdo— todo mezclado y aplastado sobre un buen pan, es una delicia contundente que hace las delicias de los más carnívoros. El cazón en adobo, marinado en vinagre y especias antes de freírse, es otra tapa imprescindible que demuestra que la sencillez puede ser sublime.
Y por supuesto, el jamón ibérico. Sevilla está rodeada de algunas de las mejores zonas productoras de jamón ibérico de España —Jabugo, Los Pedroches—, y la ciudad lo sabe y lo celebra. Un plato de jamón cortado a mano con un buen fino o una manzanilla es el aperitivo perfecto y una de las experiencias gastronómicas más placenteras que se pueden disfrutar.
Cómo tapear como un sevillano
El secreto para tapear como un local en Sevilla es no tener prisa y no quedarse en un solo sitio. La gracia del tapeo sevillano está en ir de bar en bar, pidiendo una o dos tapas en cada uno, cambiando de ambiente y de especialidad. La primera parada suele ser para el aperitivo —una cervecita con unas aceitunas o un poco de queso—, la segunda para el pescaíto, la tercera para algo de carne, y así sucesivamente hasta que el cuerpo —o la cartera— digan basta.
Los horarios son fundamentales: el tapeo de mediodía arranca sobre las 13:30 y se extiende hasta las 16:00, mientras que el de la tarde-noche comienza a las 20:30 y puede alargarse hasta medianoche o más allá. Fuera de esos horarios, la oferta se reduce considerablemente.






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